Lo que sostiene un plan antes de que llegue la crisis
Cada componente del esquema trabaja sobre un riesgo concreto: ingreso, vivienda, salud, continuidad familiar. Nada queda librado a la improvisación cuando el mes se complica.
Reserva de liquidez por etapas
Definimos cuántos meses de gastos fijos conviene cubrir según composición del hogar y tipo de ingreso. La reserva se arma por tramos, no de una sola vez: primero lo urgente, después lo previsible, al final lo estacional.
Protección de ingreso principal
Revisamos qué pasaría si la persona que aporta la mayor parte del ingreso queda fuera de circulación por enfermedad o accidente. Se ajustan coberturas y plazos de carencia para que el hueco no se traslade al resto de la familia.
Cobertura de vivienda y contenidos
Incendio, inundación, robo, daño a terceros. Se documenta el estado real del inmueble y los bienes con fotos y valores de reposición, porque una póliza mal declarada no responde igual en el momento del siniestro.
Continuidad ante fallecimiento
Ordenamos beneficiarios, montos y forma de pago para que la familia no tenga que resolver trámites y decisiones económicas al mismo tiempo. Incluye instrucciones simples sobre documentación y contactos.
Revisión anual del esquema
Un plan cerrado hace dos años suele quedar desfasado: cambian ingresos, aparecen hijos, se muda la vivienda. Fijamos una revisión con calendario y criterios de ajuste, sin depender de recordatorios comerciales.
Si querés ver cómo se aplica esto a un caso concreto, podés leer qué conviene preparar antes de una primera consulta o escribirnos desde contacto.